Confíe en su capacidad para la bondad incluso cuando las cosas no funcionan
Tener muchos pensamientos no significa que hayamos perdido la capacidad de actuar con bondad. Todos pueden preocuparse por los demás y avanzar hacia el bien. Esta habilidad no siempre es claramente visible. La preocupación, el deseo y la ira pueden ocultarlo y, a veces, nos falta la fuerza para poner en práctica una buena intención. Aun así, el fracaso de hoy no hace que todos nuestros pensamientos e intenciones sean malos.
Imagínese un camino costero cubierto de una espesa niebla. Cuando no se puede ver el camino a seguir, el viajero se siente perdido. La aguja de una brújula también se balancea mientras el viajero se mueve. Sin embargo, cuando el viajero se detiene y mantiene quieta la brújula, la aguja vuelve a señalar en una dirección. La niebla no borró el camino y el movimiento no borró la dirección.
Nuestros pensamientos e intenciones son así. Cuando los pensamientos se mueven en muchas direcciones, puede resultar difícil ver cuál elección es amable y correcta. En ese momento, no sea duro consigo mismo ni diga: "Soy una mala persona por naturaleza". Haga una pausa, respire y busque el más pequeño acto de bondad que pueda ofrecer ahora.
Confiar en nuestra capacidad de bondad no significa esperar pasivamente. Incluso con una brújula en la mano, no podemos llegar al destino sin dar un paso. Tras comprobar la dirección, debemos dar un pequeño paso hacia ella. Escuchar hasta que otra persona termina de hablar, disculparse primero, cumplir una promesa u ofrecer ayuda a alguien que la necesita crea condiciones para buenas relaciones.
Los buenos resultados no siempre llegan cuando los queremos. Dar el primer paso en un viaje no nos lleva inmediatamente al destino. De la misma manera, una buena intención da frutos sólo cuando reúne las condiciones y el tiempo adecuados. Por lo tanto, la práctica necesita esperanza y paciencia. Cuando las cosas no van bien, seguimos avanzando hacia lo bueno en lugar de exigir un resultado inmediato, y preparamos cuidadosamente las condiciones actuales.
La bondad de la que se habla aquí no es una esencia o alma permanente y separada, ni es algo que ya esté completo dentro de nosotros. Nuestros pensamientos y acciones cambian continuamente según las condiciones. Un fracaso presente no convierte a nadie en una mala persona para siempre. A través de la práctica y las condiciones que creamos, podemos aprender a elegir acciones más compasivas.
Por eso, no pierda la esperanza cuando las cosas no vayan bien hoy. Cuando se sienta inquieto, primero haga una pausa, vuelva a comprobar su dirección y elija un acto de bondad. Es posible que una pequeña amabilidad no resuelva todos los problemas a la vez, pero abre un camino hacia la siguiente buena relación. Confíe en su propia capacidad de bondad y en la de los demás, y continúe paso a paso.
Incluso cuando los pensamientos están ocupados y la vida no va como esperábamos, todavía tenemos la capacidad de actuar con bondad. Haga una pausa, compruebe qué dirección es amable y correcta y ofrezca un pequeño acto de bondad ahora. Esa acción crea condiciones para una buena relación.