Lo que perdura debe pulirse con cuidado
A veces en la vida es más importante dejar algo bien hecho que terminarlo rápido. Esto es especialmente cierto cuando se trata de algo que quedará por mucho tiempo, como un texto, una palabra pronunciada o una obra que lleva la intención de una persona. Estas cosas deben revisarse con cuidado, una y otra vez.
No pasa nada si toma un poco más de tiempo. Más que apresurarse a darle solo una forma externa, es importante tomarse el tiempo para corregir lo que debe corregirse, completar lo que falta y pulirlo con sinceridad. Una vez que algo sale al mundo, permanece por mucho tiempo.
La práctica no es diferente. Cultivar la mente no se completa de la noche a la mañana. Se profundiza en el proceso de mirar atrás cada día, corregir y volver a enderezar las cosas. Lo que madura correctamente por dentro es más valioso que lo que aparece rápido por fuera.
El estudio y los vínculos que hemos construido hasta ahora también se convierten en frutos significativos solo cuando se reúnen y ordenan bien. No basta con acumular muchas cosas; deben pulirse bien para que puedan beneficiar a las personas.
Que hoy elijamos la sinceridad antes que la impaciencia, lo correcto antes que la rapidez, y pasemos el día puliendo con cuidado lo que quedará por mucho tiempo.
Lo que permanecerá durante mucho tiempo debe pulirse con cuidado, no entregarse con prisa. Esto vale para la escritura, la palabra y también para nuestra vida. Aunque tome un poco más de tiempo, los buenos frutos aparecen cuando ordenamos las cosas correctamente y las pulimos con sinceridad. Que hoy pensemos primero en lo correcto, no en lo rápido.