Las enseñanzas deben calar en la mente y en la vida diaria
La práctica no se completa solo por escuchar una buena enseñanza del Dharma. Si la oímos con los oídos y solo la repetimos con la boca, esa enseñanza todavía no ha entrado en nuestra vida.
Así como una oruga cambia el color de su cuerpo según las hojas que come, la mente también cambia según lo que recibe profundamente. Una enseñanza del Dharma debe calar en la mente y en la vida diaria como el agua que cae sobre el papel.
Escuchar es la puerta, reflexionar es el camino y practicar es la llegada. Cuando la enseñanza que hemos escuchado y considerado se convierte en acciones reales, hábitos y cuidado de la mente, el estudio gana fuerza.
Hoy, no te detengas en escuchar buenas palabras. Deja que esas palabras se conviertan en las palabras y acciones de tu día.
Así como una oruga cambia el color de su cuerpo según las hojas que come, la mente cambia según lo que recibe profundamente. Una enseñanza del Dharma debe calar en la mente y en la vida diaria como el agua sobre el papel. Escuchar es la puerta, reflexionar es el camino y practicar es la llegada; cuando la enseñanza se vuelve acción, hábito y cuidado de la mente, el estudio gana fuerza.