Un primer saludo que comparte bendiciones de año nuevo
La enseñanza de hoy comienza con un breve saludo ofrecido la primera mañana del Año Nuevo. Las palabras, que recibas muchas bendiciones de Año Nuevo, no son largas, pero dentro de ellas está el deseo de que la otra persona viva el año en paz, sabiduría y calidez.
La bendición no es sólo algo especial que se encuentra lejos. Cuando nos vemos con cariño, damos el primer saludo con sinceridad y nos ayudamos a comenzar el día con buen corazón, la bendición ya ha comenzado a moverse.
Cuando llega el Año Nuevo, pensamos en grandes planes y nuevas resoluciones. Sin embargo, antes de todos esos comienzos, existe la pequeña práctica de generar un buen corazón hacia la persona que conocemos ahora. Una cálida palabra abre suavemente la puerta del Año Nuevo.
El corazón que desea bendición para otro también regresa a mí. El saludo que ofrezco ilumina a la otra persona y ese corazón iluminado ilumina mi propio día nuevamente. Por eso una bendición calienta tanto a quien la da como a quien la recibe.
Hoy intenta valorar más el primer saludo que las grandes palabras. Pon sinceridad en las palabras, que recibas muchas bendiciones de Año Nuevo y veas con atención a las personas a tu lado. El corazón que bendice el año del otro es el mejor comienzo de hoy.
El primer saludo del Año Nuevo es breve, pero lleva un gran corazón. La bendición no se encuentra sólo lejos; comienza cuando ofrecemos palabras cálidas y nos vemos con cariño. Una bendición sincera ilumina tanto a quien la recibe como a quien la da.