Antes de culpar al exterior, debemos mirar nuestro propio esfuerzo
Así como alguien que no sabe bailar bien culpa al patio, fácilmente culpamos primero a nuestro entorno y a otras personas cuando las cosas no salen como queremos. Pero lo que debemos examinar primero es nuestra propia capacidad, esfuerzo y actitud mental.
La oración y la práctica son lo mismo. Si sólo buscamos resultados sin una fe profunda y una diligencia constante, entonces, cuando las cosas no se cumplen, terminamos culpando al Buda o a la sala de práctica. Si hemos plantado una semilla, también debemos darle agua y abono.
Por supuesto, el medio ambiente también importa. Pero si no examinamos si hemos hecho la preparación y el esfuerzo que podemos hacer, ni siquiera el mismo viento puede convertirse en la fuerza que mueve la vela.
También hoy, antes de culpar al exterior, espero que primero revises tu mente y esfuerzo, y utilices sabiamente las condiciones dadas.
La oración y la práctica son lo mismo. Si sólo buscamos resultados sin una fe profunda y una diligencia constante, podemos culpar al Buda o a la sala de práctica. El entorno también importa, pero a menos que examinemos nuestra propia preparación y esfuerzo, el mismo viento no puede mover la vela.