Cuando vemos la verdadera naturaleza, podemos armonizar
La leche y el agua parecen distintas, pero en la leche ya está presente la cualidad del agua. Por eso, cuando el agua entra en la leche, no es algo completamente ajeno; aun al mezclarse, no pierde su propia cualidad.
Con las personas ocurre lo mismo. La apariencia, el temperamento, los pensamientos y los hábitos pueden ser diferentes, pero todos tenemos una naturaleza originalmente clara y una semilla de naturaleza búdica. Cuando vemos esa naturaleza, incluso alguien que no encaja bien con nosotros no es simplemente alguien a quien debamos rechazar por completo.
Que una persona de buen carácter se relacione con otros no significa que esa cualidad necesariamente se manche. Más bien, cuando la mente clara dentro de mí encuentra la semilla clara dentro de la otra persona, comienzan la armonía y la comprensión.
Hoy, en lugar de crear distancia viendo solo las diferencias, vive en armonía al ver la naturaleza clara que ya está presente en unos y otros.
La apariencia, el temperamento, los pensamientos y los hábitos pueden ser diferentes, pero todos tenemos una naturaleza originalmente clara y una semilla de naturaleza búdica. Cuando vemos esa naturaleza, incluso alguien que no encaja bien con nosotros no es simplemente alguien a quien rechazar por completo. Cuando la mente clara dentro de mí encuentra la semilla clara en la otra persona, comienzan la armonía y la comprensión.