Una mente buena debe llevarse a la acción de inmediato
Existe un camino de práctica que examina las profundidades mismas del despertar, pero la práctica que usted necesita hoy comienza por notar la mente que sostiene en este momento. Si puede detenerse un instante y observar qué mente sostiene y qué se propone hacer, la puerta de la práctica ya está abierta.
Si ha surgido una mente buena, no debe dejarla pasar sin más. Si quiere ayudar a alguien, tienda la mano de inmediato; si surge un sentimiento de gratitud, expréselo enseguida; si descubre que es capaz de perdonar, no lo posponga: ofrezca las palabras de perdón. Si se encuentra con una buena enseñanza, no se detenga en conocerla, sino llévela a la práctica en su vida.
La mente es el comienzo, pero para que aparezca el fruto debe haber acción. Sostener un buen pensamiento no cambia el mundo por sí solo. Solo cuando usted convierte el pensamiento en decisión, y lleva la decisión a la acción, la buena semilla que hay en la mente se convierte en un fruto real.
Así que hoy, no espere alguna gran práctica: mire, en cambio, esa única mente buena que acaba de surgir en usted. Si es una mente de compasión, llévela a una acción compasiva; si es una mente de gratitud, llévela a una expresión de gratitud; si es una mente de perdón, llévela a la práctica del perdón. La pequeña resolución de llevar de inmediato una mente buena a la acción puede alegrar el día, tanto para usted como para quienes le rodean.
Una mente buena es el comienzo de la práctica. Si siente el deseo de ayudar, de agradecer o de perdonar, no lo posponga: llévelo a la acción de inmediato. El buen fruto aparece cuando la mente se convierte en acción.