La semilla del despertar crece en buenas condiciones
Todos los seres sintientes llevan la semilla del despertar. Originalmente tenemos una naturaleza clara, y la posibilidad de llegar a ser un Buda ya está contenida en la mente. Pero tener una semilla no significa que vaya a dar fruto por sí sola.
Incluso una buena semilla necesita tierra, agua, luz del sol, viento y tiempo para poder brotar y crecer. Del mismo modo, la semilla del despertar en nuestra mente sólo puede crecer cuando hay buenas condiciones, una enseñanza correcta y una práctica constante.
Aunque haya un camino, no podemos verlo en la oscuridad; sólo cuando hay una lámpara podemos encontrar la dirección. Nosotros también tenemos nuestra naturaleza original, pero como está cubierta por las aflicciones, los hábitos y el polvo del apego, necesitamos escuchar la enseñanza, aprender el Dharma e iluminar la mente antes de poder conocer la dirección correcta.
Por eso, encontrarse con un buen maestro, escuchar una buena enseñanza del Dharma y hallar compañeros en el camino son bendiciones verdaderamente preciosas. Si las condiciones no se reúnen, una semilla puede quedarse sólo como semilla. Pero cuando encontramos buenas condiciones y practicamos con diligencia, esa semilla puede conducir finalmente al fruto del despertar.
Que hoy confiemos en la buena semilla que ya está dentro de nosotros, valoremos las buenas enseñanzas y pasemos el día creciendo correctamente dentro de condiciones preciosas.
Todos llevamos en la mente la semilla del despertar. Pero así como una semilla no puede dar fruto por sí sola, esa posibilidad sólo aparece con buenas condiciones, una enseñanza correcta y una práctica constante. Que hoy escuchemos con cuidado las buenas enseñanzas del Dharma, agradezcamos las condiciones preciosas y vivamos de acuerdo con ellas.