No permanezcas en lo que existe ni en lo que no existe
Todo lo que vemos, oímos, sentimos y pensamos parece aparecer con claridad ante nosotros. Pero, cuando lo miramos de cerca, no puede aferrarse como una sustancia fija. Por eso el budismo dice que todos los fenómenos son vacíos.
Sin embargo, no debemos pensar que la vacuidad significa que simplemente no hay nada en absoluto. Los fenómenos aparecen con claridad, y la mente también se mueve y actúa en respuesta a ellos. El problema es que no los vemos tal como son, sino que quedamos atrapados en pensamientos parciales como “existe” o “no existe”.
Si nos aferramos sólo a los objetos que aparecen afuera, no podemos ver profundamente el funcionamiento de la mente. Por otra parte, si pensamos sólo que todo está ausente, es difícil aclarar el verdadero sentido de la vacuidad. Por eso, la práctica consiste en no inclinarse hacia un lado, sino en iluminar correctamente tanto los fenómenos como el movimiento de la mente.
No te dejes arrastrar por lo que se ve, y no permanezcas en las palabras “está vacío”. Observa en silencio los pensamientos y sentimientos que surgen, y las condiciones externas que tienes delante. Cuando notamos cómo surgen y desaparecen, el apego empieza a adelgazarse y la sabiduría crece.
Que hoy no quedemos atados sólo a lo que aparece, no permanezcamos en la idea de que nada existe, y pasemos el día iluminando con calma nuestra mente y los fenómenos de la vida.
No debemos aferrarnos sólo a los fenómenos visibles, ni pensar que todo está simplemente ausente. La práctica consiste en observar correctamente las condiciones externas junto con el movimiento de la propia mente. Que hoy no permanezcamos en un pensamiento parcial, sino que iluminemos con calma las cosas tal como son.