Los buenos hábitos iluminan la mente
La mente no se entrena fácilmente. Como hay viejos hábitos y obstrucciones kármicas, la mente no se aclara de inmediato solo porque escuchemos una buena enseñanza una vez o practiquemos por poco tiempo. Por eso es importante formar buenos hábitos con constancia.
La recitación del nombre de Buda, los mantras, la oración y el canto de sutras no son simple repetición. Son medios hábiles de práctica que reúnen una mente dispersa en un solo lugar y orientan los hábitos oscuros hacia una dirección más luminosa. Cuando seguimos recitando y reuniendo la mente, esa fuerza cambia gradualmente la mente.
Cuando la mente se reúne, se vuelve clara; cuando se vuelve clara, surge la sabiduría. Cuando surge la sabiduría, la oscuridad del engaño y de la obstrucción kármica se adelgaza poco a poco, y desde ese lugar crece la fuerza del mérito y de la acción de bodhisattva.
Lo importante no es un único momento de inspiración, sino la continuidad. Aunque sea solo un poco cada día, debemos continuar los buenos hábitos de práctica. A medida que esos buenos hábitos se acumulan, la mente se ilumina gradualmente.
Hoy, aunque sea por poco tiempo, reúne la mente, continúa los buenos hábitos y pasa el día iluminando la mente oscurecida.
Los viejos hábitos no cambian fácilmente. La recitación del nombre de Buda, la oración, el canto de sutras y la práctica diligente son buenos hábitos que reúnen e iluminan la mente. Hoy, continúa con constancia incluso una pequeña práctica y aclara la mente.