La mente que elige amar antes de buscar respeto
Todo el mundo quiere ser amado y todo el mundo también quiere ser respetado. Especialmente cuando creemos que tenemos razón, o cuando estamos en una posición de responsabilidad, puede surgir el deseo de que la otra persona nos reconozca y nos siga.
Pero cuando el deseo de ser respetado se vuelve excesivo, fácilmente puede surgir en una relación una sensación invisible de altibajos. Cuando la mente que dice: "Deberían reconocerme, seguir mis palabras y elevarme" se fortalece, el amor no puede fluir naturalmente.
El amor es una mente que abraza. Es la mente la que intenta comprender incluso los defectos y diferencias de otra persona, en lugar de intentar adaptarlos a nuestra propia voluntad. Por el contrario, si buscamos excesivamente sólo respeto, aparece una sensación de distancia entre nosotros y la otra persona, y la relación puede tender más hacia la jerarquía que hacia la calidez.
Por supuesto, el amor por sí solo no siempre es suficiente. Si el amor desemboca en apego, intenta poseer a la otra persona. Si el respeto fluye hacia el apego, puede convertir a la otra persona en un ídolo o crear distancia. Por esta razón, la sabiduría y la compasión siempre deben estar presentes juntas en las relaciones.
Cuando hay sabiduría, el amor no se convierte en apego. Cuando hay compasión, el respeto no se convierte en fría distancia. Cuando la sabiduría y la compasión están juntas, el amor se vuelve cálido y recto, y el respeto se vuelve profundo y reconfortante.
Lo que importa en las relaciones no es hacer que la otra persona siga nuestra propia voluntad. Es la mente la que se comprende y se cuida unos a otros, avanzando juntos en una mejor dirección.
Que hoy podamos hacer surgir la mente para amar y comprender antes que la mente que quiere ser respetada, y que podamos cultivar relaciones cálidas con sabiduría y compasión.
La gente quiere ser amada y también quiere ser respetada. Pero cuando el deseo de ser respetado se vuelve excesivo, es fácil que surjan distancias y jerarquías en las relaciones. El amor necesita sabiduría para no convertirse en apego, y el respeto necesita compasión para no convertirse en frío. Que hoy vivamos con una mente que ama y comprende antes de buscar un trato especial.