Cuanto más poder tiene la mente, más debe guiarse por la compasión
La gente vive con poderes tanto grandes como pequeños. Existe el poder del habla, el poder de la posición, el poder de la riqueza y el poder de la influencia. A medida que ese poder crece, la forma en que guiamos la mente que lo posee se vuelve aún más importante.
Cuando tenemos poder mientras la mente no está bien guiada, ese poder puede fluir fácilmente en una dirección destinada sólo a nosotros mismos. Pero si cuidamos la mente y no perdemos la compasión, ese mismo poder se convierte en una herramienta que beneficia a muchas personas.
Ya sea en la religión o en la sociedad, el propósito original es ayudar a las personas a ser más pacíficas y sabias. Para no olvidar ese propósito, siempre debemos fijarnos en hacia quién se enfrenta nuestra mente.
No mires sólo si algo me beneficia. Deberíamos mirar atrás y preguntarnos si este poder también ayuda a otros y si perjudica a alguien. El poder puede convertirse en bendición o sufrimiento según la dirección de la mente.
Que hoy podamos usar incluso el pequeño poder que tenemos con una mente compasiva y espaciosa, y que se convierta en un día que nos beneficie tanto a nosotros como a nuestros vecinos.
A medida que el poder crece, se vuelve importante guiar bien la mente. Si la mente es estrecha, el poder se convierte en una herramienta sólo para uno mismo, pero con compasión puede beneficiar a muchas personas. Hoy, usa el poder que tienes con una mente espaciosa.