Mantenga la ecuanimidad incluso cuando las condiciones mundanas tiemblen
Mientras vivimos, nos encontramos con muchas condiciones que sacuden la mente. La ganancia y la pérdida, el ser conocido y el deshonro, la alabanza y la censura, el placer y el dolor nos llegan a su vez.
En el budismo, estas condiciones cambiantes del mundo se explican como ocho vientos mundanos. Cuando sucede algo bueno, la mente se eleva; Cuando sucede algo malo, cae profundamente. Éste es el patrón humano ordinario.
Pero si practicamos constantemente la meditación y la atención plena, podemos observar la mente incluso dentro de esos cambios. Cuando llega el gozo, no nos emocionamos excesivamente; Cuando llegan las dificultades, no colapsamos por completo. Esa fuerza comienza a crecer.
La ecuanimidad no es una mente fría y sin ningún sentimiento. Es una mente sabia que conoce claramente las condiciones que surgen, ve que surgen y desaparecen y no se deja llevar por su flujo.
Hoy, frente a la alabanza y la culpa, la ganancia y la pérdida, el placer y el dolor, que no perdamos la cabeza y que mantengamos la ecuanimidad a través de la conciencia despierta.
En la vida, la ganancia y la pérdida, la alabanza y la culpa, el placer y el dolor se suceden alternativamente. Si no mantenemos la atención plena, esas condiciones nos sacuden, pero si observamos despiertos, podemos mantener la ecuanimidad. Que hoy no perdamos el centro de la mente en medio de los vientos del mundo.