Todo surge y desaparece según las condiciones
La enseñanza de hoy trata del surgimiento dependiente. Surgimiento dependiente significa que nada nace por sí solo; muchas causas, condiciones y vínculos se encuentran y dan lugar a cada cosa.
Ningún acontecimiento aparece simplemente por casualidad o por sí mismo. Una sola palabra de una persona, una emoción en la mente y un acontecimiento que se despliega ante nosotros incluyen la acción de innumerables causas y condiciones. Por eso, cuando vemos un fenómeno, en lugar de aferrarnos a él como a una sustancia fija, necesitamos mirar con sabiduría qué condiciones le han dado origen.
El principio del surgimiento dependiente es muy profundo y no puede abarcarse por completo solo con el pensamiento. No podemos decir que sea simplemente falso ni solo verdadero. Tampoco podemos decir que siempre permanezca igual, ni que quede completamente cortado y desaparezca.
Esto se debe a que todo surge con claridad, pero dentro de ello no hay una naturaleza propia fija que podamos sostener. Y aunque algo parezca desaparecer, cuando las condiciones continúan, el flujo sigue de nuevo en otra forma.
Si alguien me insulta en un sueño, en ese momento surgen claramente la ira y el dolor. Pero al despertar, sé que toda la escena era la acción de un sueño. De la misma manera, en nuestra vida no debemos aferrarnos solo a los acontecimientos externos y sufrir por ellos; también debemos mirar cómo nuestra propia mente recibe y responde a esos acontecimientos.
Por supuesto, esto no significa que todo sea culpa mía. Significa que, cuando algo ocurre, en lugar de sostenerlo como una sustancia fija y odiarlo o aferrarnos a él, deberíamos poder verlo como un flujo que surge y desaparece según causas y condiciones.
Cuando vemos correctamente el surgimiento dependiente, no nos aferramos a "existe" ni caemos en "no existe". Reconocer lo que surge como surgimiento, reconocer lo que desaparece como desaparición e iluminar la mente en medio de ello es práctica.
Que hoy no juzguemos las cosas demasiado rápido. Que observemos con sabiduría el flujo que surge por causas y condiciones, y vivamos con conciencia antes que con apego.
Nada nace por sí solo; todo surge según causas y condiciones. Por eso no debemos aferrar ningún acontecimiento como una sustancia fija, sino mirar a la vez las condiciones que actúan en él y el movimiento de nuestra mente. Que hoy vivamos con conciencia antes que con apego, y con sabiduría antes que con juicio fijo.