Mantén el Camino Medio más allá de la fiereza y la debilidad
Las escrituras nos enseñan a no volvernos arrogantes por una temeridad imprudente, a no volvernos cobardes por la debilidad, y a abandonar tanto la fiereza como la debilidad para que podamos mantener sabiamente el Camino Medio. Este es un criterio muy importante para la práctica en la vida diaria.
La fiereza no es verdadero valor. Alzar la voz y presionar a los demás porque la ira y el orgullo no están bajo control no es una fuerza sabia. Lo primero que un practicante debe gobernar no son las otras personas, sino el deseo y la ira en su propia mente.
Por otro lado, la debilidad tampoco es el camino correcto. Si no podemos decir lo que debe decirse y solo nos escondemos cuando se requiere una posición justa, eso tampoco puede llamarse fácilmente la actitud de un practicante. La suavidad no es cobardía, y el valor no es violencia.
El Camino Medio no es una evitación impotente de ambos lados. Es la sabiduría de hablar con claridad cuando es necesario, sin ser arrastrados por la emoción hacia una presión feroz. Es el equilibrio de hacer lo que debe hacerse mientras gobernamos la mente.
Hoy, no nos inclinemos ni hacia la fiereza ni hacia la debilidad, sino vivamos el día con valor sabio y un centro suave.
La fiereza no es valor, y la debilidad no es práctica. Di lo que debe decirse, pero no presiones con ira; sé suave, pero no cobarde. Hoy, mantén sabiamente el Camino Medio.