Preparar la mente para recibir el Dharma
La enseñanza de hoy comienza con la imagen del sonido sutil del tambor del Dharma en los cielos y con la pregunta de cómo recibimos la enseñanza del Buda. El Dharma es excelente y profundo, pero para que se abra y cobre vida dentro de mí, la mente de quien escucha debe estar preparada.
No es que el Buda entregue el Dharma de manera discriminatoria. Más bien, como cada ser tiene un recipiente de mente, un karma y un grado de comprensión distintos, también difiere la profundidad con que recibe una misma enseñanza. Para una persona puede aclararse de inmediato; para otra, puede parecer que todavía no ha ocurrido nada.
Por eso lo importante no es culpar al Dharma diciendo que es insuficiente, sino observar cuánto está preparada mi propia mente. Por muy buena que sea la enseñanza, si la puerta de la mente está firmemente cerrada, no puede entrar. En cambio, si se abre con sinceridad aunque sea una puerta pequeña, entran luz y aire en esa medida.
La práctica consiste en limpiar y ensanchar la puerta de la mente. Cuando aligeramos el karma, cultivamos la fuerza para comprender y asumimos la actitud de practicar el Dharma que hemos escuchado, la enseñanza del Buda empieza a escucharse de nuevo en muchos lugares de la vida diaria. Llegamos a ver que hay enseñanzas del Dharma escondidas incluso en los fenómenos de la naturaleza y en los pequeños encuentros.
Hoy, antes de escuchar una enseñanza del Dharma, mira primero qué tan preparada está tu propia mente. Cuando cultivas una mente capaz de recibir y llevas a la práctica lo que has oído, una enseñanza excelente se convierte por fin en fuerza para tu propia vida.
La enseñanza del Buda está abierta a todos, pero la profundidad con que se recibe depende de la preparación de la mente. Cuando limpiamos y ensanchamos la puerta de la mente, podemos comprender y practicar el Dharma que escuchamos. La práctica es prepararnos para acoger el Dharma.