La sabiduría escuchada debe confirmarse mediante la experiencia directa
Hay etapas de sabiduría. Se obtiene sabiduría leyendo libros, escuchando charlas sobre el Dharma y escuchando muchas explicaciones. Esto puede convertirse en un medio hábil que abre el camino, pero no deja de ser una etapa que depende del lenguaje y de los conceptos.
A continuación, se necesitan práctica y experiencia reales. Por mucho que escuchemos explicaciones sobre la comida, no podemos conocer su sabor a menos que la comamos nosotros mismos. De la misma manera, sólo podemos confirmar la profundidad de la enseñanza cuando realmente la aplicamos a la mente.
El poder que nos libera del sufrimiento no se completa con la comprensión únicamente en la cabeza. Cuando la mente se sacude, debemos observar la respiración. Cuando surge la ira, debemos frenar nuestra reacción. Cuando aparece el deseo, debemos observar directamente su movimiento. En esa experiencia, la sabiduría se convierte en un poder vivo.
El conocimiento adquirido a través de medios hábiles es precioso. Pero no debemos quedarnos en el nivel de los medios hábiles. Cuando ponemos a prueba lo que hemos aprendido en la vida y lo entrenamos mediante la práctica real, la sabiduría conduce a la libertad.
Hoy, aplique una enseñanza que haya escuchado a una situación real. La práctica que no se limita a conocer la explicación, sino que directamente la saborea, se convierte en un camino que alivia el sufrimiento.
La sabiduría escuchada y aprendida es el comienzo. Así como no podemos conocer un sabor sólo mediante la explicación, las enseñanzas se convierten en un poder que nos libera del sufrimiento sólo cuando las confirmamos a través de la práctica y la experiencia reales.