La mente que recuerda la próxima estación
La enseñanza de hoy comienza con la imagen de un corto viaje en metro. Una persona que viaja en metro para ir al trabajo no cree que se quedará allí para siempre. Como saben dónde abordaron y en qué estación deben bajarse, aceptan ese tiempo como un viaje pasajero.
El monje dijo que nuestra vida no es muy diferente de ésta. Sentimos que vivimos durante mucho tiempo, pero incluso si vivimos cien años, en el flujo más amplio sólo nos quedamos un tiempo y luego seguimos adelante. Alguien que se baja en la siguiente estación no pasa mucho tiempo peleándose por pequeñas cosas en el tren, ni intenta aferrarse a todo.
Sin embargo, mientras vivimos, gastamos mucha energía en discusiones innecesarias, emociones sensibles, palabras que hieren y resultan heridas, y apego a posesiones y relaciones. Nos aferramos a lo que tenemos como si fuera nuestro para siempre, e incluso una pequeña pérdida nos roba la mente. Pero cuando recordamos que algún día debemos bajar, podemos ver un poco más claramente que estas cosas no lo son todo.
Recordar la siguiente estación no significa ver la vida vacía o sin sentido. Más bien, significa utilizar el tiempo de hoy de manera más significativa. Significa reducir la mente desperdiciada innecesariamente, practicar, hacer que las relaciones con las personas sean pacíficas y usar nuestra energía para el bien que podemos hacer ahora.
Hoy, cuando la mente se vuelva sensible o tengas ganas de discutir con alguien, piensa por un momento. No viajaré en este metro para siempre. Si soy alguien que algún día bajará, ¿cómo debo utilizar este momento presente? Ese recuerdo suaviza la mente y hace que el día sea pacífico.
La vida no es un lugar donde nos quedamos para siempre, sino un viaje que recorremos durante un tiempo. Alguien que se bajará en la siguiente estación no gasta todas sus energías en pequeñas riñas y apegos dentro del tren. Cuando recordamos que algún día debemos bajar, hoy podemos practicar de manera más significativa y vivir en paz.