Establecer un gran voto más allá de mis propios deseos
Hoy el monje amplió la palabra familiar deseo, como en el título de una canción, hacia el voto del practicante. Un deseo puede ser la mente que pide lo que necesito, pero un voto es una intención profunda que va más allá de mí y se dirige a la felicidad de todos los seres.
Como enseña Hwaeom, un gran voto debe tener una intención tan amplia como el mar y una fuerza tan firme como una montaña. Así como el mar recibe sin discriminar el agua clara y el agua turbia, la mente del bodhisattva acoge en la compasión tanto a las personas amables como a las difíciles.
Una montaña no se sacude fácilmente aunque sople el viento. Del mismo modo, la mente que busca beneficiar al mundo no termina con un instante de inspiración; se vuelve fuerza cuando la renovamos cada día y la practicamos con constancia.
El monje enseñó que, más que la oración por uno mismo, la oración por los demás y el deseo de que todos los seres sean felices son la verdadera intención de un practicante. Cuando un pequeño sueño se estrecha, necesitamos abrir la mente con más amplitud y profundidad.
Hoy, no te aferres solo a tu propio deseo. Mira a quién puede beneficiar el trabajo que haces. Cuando estableces un gran voto por la felicidad de todos los seres, la mente se vuelve amplia como el mar y firme como una montaña.
Un deseo puede ser una aspiración para mí, pero un voto es una gran intención orientada a la felicidad de todos los seres. Haz el trabajo de hoy con una mente que acoja a todos como el mar y permanezca firme como una montaña.