En el momento en que vemos el problema, la práctica gana dirección
En el camino de buscar el buey, ver las huellas del buey o ver al buey es muy importante. Si solo buscamos sin ver, podemos seguir vagando; pero una vez que lo vemos aunque sea una vez, aparece la dirección.
Con el estudio de la mente ocurre lo mismo. Si no sabemos que estamos enojados, la ira nos arrastra. Pero cuando vemos: «Hay ira en mí», desde ese momento comienza una manera de cuidarla. La codicia y el apego también solo pueden domarse cuando los notamos.
Ver no significa que todo se resuelva de inmediato. Como un buey salvaje, los viejos hábitos no se atrapan fácilmente. Sin embargo, desde el momento en que vemos, la práctica cambia de un vagar impreciso a un esfuerzo correcto.
Hoy, no te apartes de los problemas que hay dentro de ti. Vélos y reconócelos con claridad, y establece la dirección de la práctica.
Con el estudio de la mente ocurre lo mismo. Si no sabemos que estamos enojados, la ira nos arrastra. Pero cuando vemos: «Hay ira en mí», desde ese momento comienza una manera de cuidarla. La codicia y el apego también solo pueden domarse cuando los notamos. Ver no significa que todo se resuelva de inmediato. Como un buey salvaje, los viejos hábitos no se atrapan fácilmente. Sin embargo, desde el momento en que vemos, la práctica cambia de un vagar impreciso a un esfuerzo correcto.