No devuelvas odio con odio
No debemos devolver odio con odio. Así como el polvo lanzado contra el viento vuelve hacia nosotros, cuando nos acercamos a los demás con una mente airada, ese odio acaba volviendo también a nosotros.
Usar la mente correctamente no sucede por sí solo. Para que la mente se oriente de manera justa hacen falta compasión y sabiduría, y ambas crecen en la práctica de mirar la mente a cada momento.
Una mente buena crea buenas condiciones, y una mente llena de odio vuelve a llamar al odio. Por eso, también hoy, antes de mirar lo que está mal afuera, debemos mirar primero qué color tiene nuestra propia mente.
Gobernar la mente es en sí mismo práctica. Que hoy elijamos la comprensión en lugar del odio, y la compasión en lugar de la ira.
Si devolvemos odio con odio, ese odio vuelve a nosotros. Una mente buena crea buenas condiciones, y una mente airada llama a más sufrimiento. Que hoy miremos con cuidado nuestra propia mente y tratemos a los demás con compasión y sabiduría.