Cuando cambia la mente que ve, el mundo se ve de otra manera
El Sutra del Diamante habla de cinco clases de ojos: el ojo físico, el ojo celestial, el ojo de la sabiduría, el ojo del Dharma y el ojo de Buda. Esto no es simplemente una forma de dividir tipos de ojos. Puede entenderse como que la profundidad de la visión cambia según la mente con la que miramos el mundo.
Al encontrarnos con la misma persona, una persona ve a un rival, otra ve a un amigo y otra ve a un compañero de Dharma que estudia junto a ella. El objeto no ha cambiado. Ha cambiado la mente que ve.
Cuando nuestra mente está llena de deseo, discriminación, apego y aferramiento, es difícil ver las cosas tal como son. Como dice el refrán, a los ojos de un cerdo las cosas parecen cerdos, y a los ojos de un Buda las cosas parecen budas. El nivel de la mente determina el mundo que vemos.
Por eso, los practicantes deben pulir el ojo que ve. Como mínimo, debemos abrir el ojo de la sabiduría para poder ver a las personas y las situaciones de manera más amplia y profunda. Aunque nuestra visión no sea completa como el ojo de Buda, debemos cultivar un ojo que no quede atrapado solo en la discriminación.
Hoy, examinemos qué clase de ojo usa nuestra mente para ver el mundo, y miremos a las personas y los acontecimientos con el ojo de la sabiduría.
La misma persona o situación puede aparecer de manera muy distinta según la mente con la que miramos. Con el ojo de la discriminación y el apego, la visión se estrecha; con el ojo de la sabiduría, se amplía. Hoy, observa con cuidado qué clase de ojo estás usando para ver el mundo.