Suelte la línea rígida que nos divide
No hay en el espacio abierto ninguna costura que separe para siempre «mi lado» de «su lado». Las montañas, los árboles y las personas tienen formas diferentes, pero nada existe solo, fuera de toda relación. El aire y la luz, las palabras y el trabajo, el cuidado y las elecciones se mueven entre nosotros y juntos dan forma a la vida que vivimos ahora.
Decir que el despertar no está separado de todo el reino del Dharma no significa borrar todas las diferencias. Debemos respetar las vidas y responsabilidades particulares, tanto propias como ajenas, a la vez que soltamos la insistencia de que estamos completamente separados unos de otros. Mis palabras y acciones llegan a otras personas, y las condiciones en las que viven otros seres afectan, a su vez, mi vida.
La enseñanza de Huayan de que la mente, el Buda y los seres sintientes no son tres entidades fijas y separadas muestra cómo se encuentran los movimientos de la mente y del mundo. La mente interpreta el mundo; esa interpretación se convierte en palabras y acciones; y esas acciones cambian las condiciones de otros seres. Esos cambios regresan a nosotros, por lo que el despertar no es un conocimiento guardado para uno mismo, sino una sabiduría que se revela en las relaciones.
Una mente como el espacio abierto refleja con claridad cada fenómeno sin aferrarse a ninguno. Cuando llega la alegría, reconoce la alegría; cuando llega la dificultad, atiende la dificultad. Sin embargo, no endurece una emoción o un juicio pasajero hasta convertirlo en una verdad eterna. Como no se aferra, no se vuelve indiferente; puede ver con mayor amplitud y responder de manera más adecuada.
Soltar los juicios que dividen no debe confundirse con borrar el bien y el mal, la responsabilidad o los límites que protegen la seguridad. Las conductas dañinas deben detenerse con claridad y debe mantenerse la distancia necesaria. La práctica consiste en no odiar todo el ser de una persona por una sola mala acción, ni empujar a alguien fuera del reino del Dharma tan solo porque difiere de nuestros criterios.
Cuando su mente se sienta bloqueada, mire la siguiente escena que crearán las palabras y acciones que se propone realizar. Considere cómo un solo comentario puede tocar el corazón de otra persona y su siguiente elección, y qué carga puede dejar la comodidad elegida sobre otras personas y el medioambiente. Siga el camino de una acción que creía que terminaba en usted, y aparecerán relaciones antes invisibles.
El despertar no es un reino especial y lejano, sino una mente sin obstáculos que ve correctamente la conexión aquí y ahora. Mantenga las diferencias necesarias y los límites protectores, a la vez que deja atrás la rígida toma de partido que bloquea todo camino entre nosotros. Incluso una frontera que alguna vez sirvió como muro de separación puede convertirse en una guía para abrir un pasaje por el que circulen la responsabilidad y el cuidado.
El despertar no es posesión privada de nadie, sino la sabiduría que ve un solo reino del Dharma, en el que el yo y el mundo se afectan de manera continua. Esto no significa borrar diferencias y responsabilidades; significa soltar la insistencia en que estamos completamente separados. Hoy, observe hasta dónde llegan sus acciones y elija una respuesta que sostenga la relación.