Mirar Directamente la Mente Más Allá de los Fenómenos
Los logros visibles —como levantar un techo y terminar una construcción— tienen un significado claro en la vida cotidiana. Para completar lo que se propuso y llevar su vida en una mejor dirección, tiene que esforzarse tanto y confirmar los resultados.
Pero en la práctica, es más importante ver los fenómenos tal como son. El cuerpo, los pensamientos y lo que usted logra surgen y desaparecen según las condiciones. Aunque ocurra un buen cambio, usted no necesita aferrarse a él como si fuera una realidad permanente y fija. Solo cuando puede ver con claridad, tal como es, puede soltar sin apego.
La práctica no consiste en saltar de una vez a las profundidades de la mente. Primero elija un solo objeto y obsérvelo, fijándose en si su mente permanece en ese objeto o se dispersa. A medida que la observación se profundiza, ve cómo las condiciones se conjugan para que los fenómenos surjan y se disuelvan, y llega a notar que no existe una sustancia fija e inmutable. En ese momento, empieza a ver cómo surgen en la mente el pensamiento discriminador y el apego, y llega a observar incluso la mente que no se aferra a ellos.
Una vida que valora el logro externo y una práctica que no está atada a las apariencias no se anulan la una a la otra. Usted levanta el techo con esmero, pero no se aferra al resultado como si fuera su valor permanente. Cuando usted hace lo que debe hacer con una mente sencilla, sin fundir ese trabajo y su mente en un solo bloque, comienza el estudio de ver directamente su verdadera naturaleza dentro de los fenómenos.
Hoy, note la alegría de que las cosas marchen bien, pero no ate su mente a ella. Ponga en silencio su atención en un solo objeto, y observe el proceso por el cual los pensamientos y las emociones surgen y desaparecen. Cuide el logro como logro, y vele por la mente, clara y serena, como mente.
El logro visible es necesario en la vida cotidiana, pero en la práctica usted ve que todos los fenómenos surgen y desaparecen según las condiciones. Hoy, haga lo que deba hacer con esmero, sin aferrarse a los resultados y pensamientos como su realidad permanente y fija, y observe la mente tal como es.