Una mente que examina la base del pensamiento
Hoy, basándose en las palabras del Maestro Seosan, el monje habló de la práctica de observar el estado de la mente. Surge un pensamiento, desaparece, y a veces llega un estado en blanco y nublado, sin ningún pensamiento en particular. Es fácil seguir estos movimientos de la mente y dividirlos en felicidad o infelicidad, bueno o malo.
Pero el monje señaló que el surgimiento de pensamientos, la ausencia de pensamientos y la permanencia en un estado nublado son todos funcionamientos de la mente. Cuando nos dejamos arrastrar por esos funcionamientos, seguimos oscilando dentro del karma y la ilusión. Por eso lo importante no es aferrarse a un estado particular, sino observar bien ese estado y darse cuenta de él.
Que surja un pensamiento no es necesariamente malo, y no tener pensamientos no es de inmediato despertar. Incluso cuando surge la alegría, cuando surge la ansiedad o cuando aparece la confusión, necesitamos la fuerza de mirarla sin tomarla como “yo”.
Como dijo el Maestro Seosan, esos acontecimientos no existen originalmente en la naturaleza original. Si no realizamos el fundamento de la mente, todos sus funcionamientos continúan como ilusión; pero, cuando observamos el fundamento, podemos ver los pensamientos y las emociones como fenómenos que surgen por un momento y desaparecen.
Hoy, observa en silencio qué surge en la mente. No te aferres a la felicidad, no rechaces la ansiedad y no te hundas en la confusión. Iluminar con la atención el fundamento de la mente es la práctica de hoy.
Un pensamiento surge y desaparece, y a veces llega una mente nublada. No te dejes arrastrar por ninguno de esos estados; obsérvalos bien y date cuenta de ellos. Más importante que el pensamiento es el fundamento original de la mente que lo ilumina.