Ilumine el primer momento en que comienza la discriminación
El Despertar de la Fe explica que la ignorancia fundamental se desarrolla en los tres aspectos sutiles y los seis aspectos burdos. La ignorancia fundamental es la raíz del fracaso en conocer la verdadera naturaleza de la talidad. Cuando un pensamiento se mueve por primera vez dentro de ese desconocimiento, surge el aspecto sutil de la actividad kármica; de él emergen el sujeto observador y el objeto observado.
Estos movimientos son tan sutiles que rara vez los notamos en la vida cotidiana. Sin embargo, una vez que aparecen un observador y un objeto observado, se acumulan a su alrededor juicios de agrado y desagrado. El juicio continúa, el aferramiento se afianza, se imponen nombres, la acción sigue y el sufrimiento se desarrolla al estar atado a esas acciones. Así es como los tres aspectos sutiles se desarrollan en los seis burdos.
Imagínese un estrecho rayo de luz solar entrando en una habitación oscura. Al principio sólo se mueve una mota de polvo. Entonces la atención se divide, una sombra en la pared se confunde con la cosa misma y se atribuyen significados a cada forma superpuesta. La habitación rápidamente parece complicada. Perseguir solo las complicadas sombras hace que el primer movimiento sea difícil de ver.
La práctica comienza corrigiendo el habla y las acciones groseras, pero no termina ahí. Antes de mirar sólo hacia afuera y preguntar qué nos hace sufrir, observe cómo la mente crea un objeto, lo nombra y lo capta. Ilumina el breve momento antes de que lo que te gusta y lo que no te gusta se endurezcan hasta convertirse en juicio.
Esto no significa forzar la desaparición del pensamiento ni negarse a ver nada. Significa conocer claramente el proceso por el cual el pensamiento surge y se encuentra con un objeto. Cuando el primer movimiento se conoce a la luz de la conciencia, hay lugar para no seguir construyendo discriminación y apego sobre él.
Cuando hoy surja la angustia, no culpes sólo al resultado final. Siga la corriente de la mente hacia atrás: desde la acción hasta el nombramiento, desde el nombramiento hasta la captación, desde la captación hasta el juicio, y desde el juicio hasta el primer momento en que el observador y lo observado se dividen. Cuando se ilumina ese primer movimiento, la aflicción burda pierde su fuerza y la quietud original se vuelve visible.
El sufrimiento comienza con un movimiento sutil del pensamiento y crece hasta convertirse en observador y observado, juicio, aprehensión y acción. No corrijas sólo el resultado final; iluminar el primer momento en que comienza la discriminación.