Palabra de hoy

No quedarse solo en la quietud

2026 . 09 . 09

A medida que estudiamos, hay momentos en que una enseñanza que antes resultaba difícil empieza a tener sentido, y la mente se vuelve más serena que antes. Cuando los pensamientos dispersos se aquietan, sentimos un alivio. Esa experiencia es valiosa. Pero también es necesario observar si, al aferrarnos a esa quietud, surge el pensamiento de que ya lo hemos entendido todo.

Permanecer en la quietud y ver con claridad la propia mente no son siempre lo mismo. Una enseñanza que parecía clara mientras la mente estaba en calma puede desvanecerse en cuanto la vida cotidiana trae algo que contraría nuestra voluntad. En esos momentos, en lugar de limitarse a intentar recuperar aquel instante de calma, observe en qué está atrapada su mente ahora mismo. La práctica no se detiene en proteger un estado ya alcanzado.

Ser capaz de explicar el significado de las palabras no significa que la enseñanza se manifieste tal cual en nuestra vida. Junto con leer y comprender, también es necesario comprobar cómo se mueve realmente nuestra mente. No es conocer una gran cantidad de contenidos difíciles, sino advertir un solo apego que ha surgido hoy y observarnos dejándonos arrastrar por él, lo que mantiene viva esta práctica de estudio.

Imagine a alguien lavando una ventana. Una vez retirado el polvo, el cristal queda transparente. Pero, absorta en comprobar cuánto brilla el cristal, esa persona no llega a mirar el jardín que hay detrás. Si esa persona detiene un momento la mano que limpia y amplía la mirada, ve aparecer las hojas y las flores más allá del cristal. Esta es una ilustración cotidiana introducida para desplegar la enseñanza de hoy. El esfuerzo de limpiar la ventana es necesario, pero vale la pena preguntarse si nos aferramos únicamente al cristal limpio.

También hay momentos en que una sola enseñanza nos toca de pronto, profundamente. Pero hablar de una comprensión súbita no debe entenderse como que se pueden omitir el estudio y el esfuerzo. La enseñanza de hoy también señaló el estudio, el esfuerzo y la atención que preceden a esa clase de comprensión. En lugar de posponer la práctica a la espera de que llegue cierto momento, lo importante es realizar de verdad el estudio que hoy se nos ha dado.

Cuando la mente se serene, observe si se está aferrando a ese estado como algo propio. Cuando comprenda algo, compruebe si esa comprensión se sostiene también en la vida cotidiana. Incluso en los días en que las cosas no salen bien, no renuncie a volver a observar y a seguir practicando. El estudio de hoy no conduce a la conclusión de que ya lo sabemos todo, sino a la pequeña práctica de observar la mente en este mismo instante.

Ponga en práctica lo que aprendió hoy, y observe la mente que quiere aferrarse.

Aunque la mente se serene o una enseñanza difícil se aclare, no se detenga ahí pensando que ya lo sabe todo. Observe también la mente que se aferra a esa quietud. Hablar de una comprensión súbita no significa que se puedan omitir el estudio y el esfuerzo. Ponga en práctica la enseñanza de hoy en su vida cotidiana, y observe dónde está atrapada su mente en este momento.

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