Una mañana para darnos cuenta de que no estamos preparados
La llamada de hoy no fue larga. El monje dijo brevemente que hoy no estaba preparado y nos deseó un buen día. Incluso en este intercambio breve hay una mente que debemos examinar: la actitud de no ocultar el hecho de no estar listo, sino reconocerlo tal como es.
La práctica no siempre empieza solo desde un lugar perfectamente preparado. A veces hay mañanas en que la enseñanza no está lista y días en que la mente no está asentada. Lo importante es notar ese hecho sin engañarlo ni adornarlo.
Cuando notamos que nuestra preparación es insuficiente, podemos empezar de nuevo desde ese mismo lugar. En vez de forzar muchas palabras, basta con saludar honestamente con lo que es posible ahora y abrir el día. Incluso un saludo breve, cuando lleva sinceridad, abre suavemente la puerta de hoy.
A menudo vemos la insuficiencia solo como un fracaso, pero en la práctica budista el momento en que conocemos nuestra insuficiencia también es un lugar de aprendizaje. La mente que sabe: 'todavía no estoy listo' es en sí misma el primer paso con el que podemos prepararnos de nuevo.
Hoy, no esperes a que todo esté perfectamente ordenado para empezar a moverte. Reconoce lo que falta ahora y empieza con lo que sea posible. Un pequeño saludo deseando a alguien un buen día, y la mente que dice: 'lo intentaré de nuevo', se convierten en la práctica de hoy.
Incluso en los días en los que falta preparación, si notamos ese hecho sin ocultarlo, podemos empezar de nuevo. Incluso si no somos perfectos, podemos saludar honestamente con lo que es posible ahora y abrir el día. La mente que conoce su insuficiencia es también el comienzo de la práctica.