Sin mente, no hay nada que contaminar o purificar
Creemos que vemos el mundo tal como es, pero a menudo lo vemos a través del color de nuestra propia mente. La misma persona y el mismo acontecimiento pueden parecer más ásperos y pesados cuando la mente está oscura, y un poco más suaves cuando la mente está clara.
Los juicios de sucio o limpio, y los sentimientos de estar atados o liberados, también surgen dentro de la discriminación de la mente. Esto no significa mirar descuidadamente los asuntos del mundo. Primero, cuando notamos qué tipo de lentes lleva puesta nuestra propia mente, también podemos ver las situaciones exteriores con mayor precisión.
La no-mente no es un estado frío sin ningún pensamiento. Es un lugar claro donde la discriminación y el apego se han debilitado, de modo que las cosas pueden verse tal como son. La práctica comienza antes de que forcemos al mundo a cambiar: comienza dejando los lentes de nuestra propia mente y reflejando este momento como el cielo reflejado en el agua clara.
Lo importante en esta enseñanza no es obligar a la mente a verse mejor ni intentar cambiarla toda de una vez. Primero notamos dónde está atrapada la mente ahora mismo, y desde ese mismo lugar elegimos un paso en una dirección más correcta. La práctica no es un acontecimiento especial y lejano; aparece en las expresiones, las palabras, los juicios y el cuidado de cada día.
El mundo aparece a menudo a través del color de la mente. Primero, examinaré los lentes de mi propia mente. Que también hoy esta enseñanza se convierta en una pequeña elección en la vida diaria y ilumine la mente.