Palabra de hoy

Observa sabiamente el flujo de la mente

2026 . 04 . 03

El fundamento más profundo de la mente es muy sutil, por eso no es fácil conocerlo. Esa corriente profunda continúa sin cesar, como una cascada, llevando adelante la vida y el karma. Sin embargo, no podemos aferrarnos a ella como a una sustancia fija, ni tampoco negarla diciendo que no existe en absoluto.

Por esta razón, el Buda no explicó este principio profundo de manera descuidada ni con conclusiones fijas a cualquiera. Si se entiende mal, puede fortalecerse el apego al “yo”; en la dirección contraria, uno puede caer en la vacuidad entendida como nihilismo y ruptura.

Al final, lo importante no es llegar a una conclusión mediante conceptos, sino practicar observando sabiamente el flujo de la mente y el funcionamiento del karma que surgen en este mismo momento.

Una cascada siempre parece la misma cascada, pero en verdad la misma agua no permanece allí ni un instante. Nuestra mente también es así. Parece continuar, pero en cada momento cambia y sigue fluyendo. Cuando vemos correctamente este principio, el apego disminuye y la mente se vuelve un poco más libre.

Que hoy no creamos sin más ni rechacemos los pensamientos y emociones que surgen dentro de nosotros, sino que los observemos en silencio y los guiemos correctamente.

No te aferres al flujo de la mente como a un yo fijo; obsérvalo con sabiduría.

El fundamento profundo de la mente es muy sutil y no es fácil de conocer. Su corriente continúa como una cascada, pero no puede aferrarse como un “yo” fijo ni negarse como si no fuera nada. La práctica no consiste en apresurarse a sacar conclusiones, sino en observar sabiamente la mente que surge momento a momento. Que hoy elijamos la atención clara en lugar del apego, y la quietud en lugar del juicio discriminador.

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Observa sabiamente el flujo de la mente
Observa sabiamente el flujo de la mente caricatura
Una cascada de pensamientos cae, y el personaje principal intenta aferrarse a ella como “yo”.
Hyedal Sunim señala un cuenco transparente bajo la cascada.
El flujo de la mente sigue surgiendo, pero no hay un yo fijo al que aferrarse.
El personaje principal no bloquea el flujo, sino que deja pasar el agua con sabiduría.
A medida que el cuenco transparente se vacía, brilla más y la cascada fluye naturalmente.