Las causas y los efectos también deben examinarse con sabiduría
Las causas y los efectos son una enseñanza muy importante en el budismo. Pero no basta con entenderlos simplemente como buenos resultados de buenas acciones y malos resultados de malas acciones. En cualquier resultado actúan juntas innumerables condiciones y estados de la mente.
Incluso las mismas palabras pueden recibirse de maneras completamente distintas según la condición, la relación, las expectativas y las experiencias pasadas de quien escucha. Palabras que pasan ligeramente cuando la mente está en paz pueden sentirse como una herida profunda cuando alguien está cansado y sensible.
Por eso debemos confiar en las causas y los efectos, pero verlos con sabiduría. Cuando algo sucede, no te aferres a una sola causa para decidirlo todo allí. Examina las muchas condiciones que actúan en ello, junto con la reacción de tu propia mente.
Esto no significa devolver cada culpa hacia ti mismo, ni quitar la responsabilidad de lo externo. Significa dejar el juicio fijo y la discriminación, el apego y el aferramiento, y mirar con más amplitud.
Hoy, no decidamos lo que ha ocurrido desde un solo lado; examinemos con sabiduría el flujo de causas y efectos y la respuesta de nuestra propia mente.
Las causas y los efectos no pueden explicarse solo por una causa y un resultado. Las mismas palabras y acciones funcionan de manera distinta según las condiciones, las relaciones y el estado de la mente. Hoy, examina el flujo de causas y efectos con sabiduría, no con un juicio apresurado.