Proteger las puertas de los sentidos reduce las lagunas en la mente
En el Dhammapada hay una enseñanza que dice que, así como una tortuga esconde sus patas y su cabeza en su caparazón, un practicante debe proteger cuidadosamente las seis puertas de los sentidos.
Cuando se abren las puertas de los ojos, los oídos, la nariz, la lengua, el cuerpo y la mente, vemos, oímos y sentimos, y es fácil crear nuevos apegos y discriminaciones. Por esos huecos entra el sufrimiento y la mente se estremece.
Esto no significa que debamos vivir bloqueando los sentidos. Significa que al ver, vemos, y al oír, oímos, mientras guardamos sabiamente la mente para no ser arrastrados por ellas. Como una tortuga, necesitamos saber cómo protegernos cuando es necesario.
Que hoy permanezcamos despiertos mientras custodiamos las seis puertas de los sentidos y vigilemos cuidadosamente para que el sufrimiento no entre por los huecos de la mente.
Cuando las seis puertas de los sentidos no se cuidan, el apego y el sufrimiento entran por las grietas. Cuidarlas es ver y oír con claridad sin dejarnos arrastrar.