Cabalga sobre la mente y vive con soltura
En las Diez Imágenes del Pastoreo del Buey, la escena de montar el buey mientras se toca una flauta muestra un estado en el que la mente ha sido domada en gran medida. Cuando el buey que antes era áspero se vuelve manso, ya no somos arrastrados por él; podemos montarlo y recorrer el camino con soltura.
Al principio, la mente nos arrastra de un lado a otro. Cuando surge la ira, somos arrastrados por la ira. Cuando surge el deseo, somos arrastrados por el deseo. Cuando aparece el miedo, el miedo nos sacude. Pero a medida que la práctica se profundiza, podemos notar la mente cuando surge sin dejarnos llevar por ella.
Esto no significa reprimir la mente. Tampoco significa descuidarla. Necesitamos conocer la mente que surge y guiar sabiamente su dirección. Entonces la mente ya no es un enemigo contra el que luchar, sino que se vuelve como una compañera de práctica que recorre el camino con nosotros.
La soltura de tocar una flauta sobre el buey muestra la alegría de la práctica. Cuando la mente está domada, la vida se vuelve natural, no forzada. Incluso cuando surge la ira, no somos arrastrados por la ira; incluso cuando llega la preocupación, la preocupación no nos quiebra.
Hoy, no nos dejemos arrastrar por la mente; notémosla y usémosla con soltura.
Cuando la mente está domada, ya no somos arrastrados por ella y podemos usarla sabiamente. No la reprimas ni la descuides; nota la mente cuando surge y guía su dirección. Hoy, vive con soltura, como si cabalgaras sobre la mente.