Encontrar una pequeña alegría incluso cuando las cosas no son perfectas
El perfeccionismo puede parecer sinceridad al principio, pero cuando va demasiado lejos, vuelve pesada la mente. Si consideramos todo el día como un fracaso simplemente porque no todo salió como deseábamos, se vuelven difíciles de ver incluso los pequeños avances ya logrados y las pequeñas buenas intenciones ya ofrecidas.
La vida siempre es como una taza de té ligeramente torcida. Aunque su forma no sea perfecta, todavía puede contener té caliente. Aunque hoy no hayamos terminado todo lo que teníamos que hacer, si dimos un paso adelante y ofrecimos una pequeña alegría a alguien, ese día no fue en vano.
La práctica no consiste en esperar condiciones perfectas. Consiste en encontrar la buena intención que podemos ofrecer incluso en medio de la insuficiencia, y en elegir una buena acción incluso en medio de la preocupación. En lugar de dejar que la mente se extravíe esperando la perfección, hacer hoy una pequeña cosa buena que esté a nuestro alcance es una práctica más viva.
Lo que importa en esta enseñanza no es obligar a la mente a verse mejor ni intentar cambiarla toda de una vez. Primero notamos dónde está atrapada la mente ahora mismo, y desde ese mismo lugar elegimos un paso en una dirección más correcta. La práctica no es un acontecimiento especial y lejano. Aparece en las expresiones, las palabras, los juicios y el cuidado de cada día.
Incluso cuando no es perfecto, el día es precioso. Buscaré la buena intención de hoy más que la perfección. Que también hoy esta enseñanza se convierta en una pequeña elección en la vida diaria y ilumine la mente.