Ver con la sabiduría del Camino Medio, más allá de dos y no-dos
En la enseñanza de Hwaeom hay un sentido profundo: no hacer dos, y no permanecer siquiera en no-dos. Debemos soltar las discriminaciones que dividen las cosas en dos, como bueno y malo, yo y otro, seres vivientes y Buda. Sin embargo, no debemos aferrarnos ni siquiera a la idea de que no son dos.
Juzgamos con facilidad a las personas y los acontecimientos como buenos o malos. Pero una persona puede aparecer de manera diferente según la situación, e incluso aquello que una vez consideramos bueno puede cambiar con el tiempo. Con un juicio fijo no podemos ver el rostro original de esa persona.
Es importante soltar la mente que divide en dos, pero permanecer en el pensamiento «yo no discrimino» puede convertirse en otra discriminación. Por eso la práctica requiere la sabiduría del Camino Medio, que no permanece en ninguno de los lados.
Las palabras y los conceptos son medios hábiles para explicar la verdad. La palabra dos y la palabra no-dos son solo dedos que señalan. La sabiduría no está en aferrarse a las palabras, sino en ver directamente el lugar al que apuntan.
Hoy, no permanezcamos fácilmente en la discriminación de bueno y malo; miremos a las personas y al mundo con el ojo más amplio y profundo del Camino Medio, más allá de esa discriminación.
Debemos soltar la mente que divide en bueno y malo, pero tampoco debemos permanecer en la idea de no-dos. Las palabras y los conceptos son solo medios hábiles, por eso debemos ver la sabiduría que está más allá de ellos. Hoy, mira el mundo con la mente del Camino Medio.