La mente que ve surgir y desaparecer
La enseñanza de hoy comienza desde el fluir de la vida, donde cambia el año, cambia el día y cada momento pasa. Mientras vivimos día a día, tratamos de examinar la mente, observarla y notarla. Lo que importa en la práctica es permanecer despiertos y ver cómo surge la mente en cada momento.
El monje dijo que ver las apariencias de la mente surgir y desaparecer momento a momento es el corazón de la práctica. Los pensamientos, las emociones, las discriminaciones, los deseos y muchas reacciones no son cosas fijas. Cuando encuentran condiciones, surgen brevemente y luego desaparecen. Sin embargo, en lugar de verlos tal como son, intentamos reprimirlos, contenerlos o soportarlos.
Cuando la mente sigue reprimiendo y soportando, el sufrimiento también se repite. Cuanto más pensamos que debemos eliminar los fenómenos de la mente, más aparece otro tipo de dificultad. Pero cuando vemos correctamente que son fenómenos que surgen y desaparecen, hay menos necesidad de luchar con ellos o aferrarnos a ellos.
Notar no significa descuidar. Significa ver claramente los pensamientos y emociones que han surgido ahora, sin dejarnos arrastrar por ellos ni empujarlos hacia fuera a la fuerza. Así como el aliento blanco aparece por un momento en el aire de invierno y desaparece, podemos ver los movimientos de la mente surgir y desaparecer.
Hoy, cuando surja alguna reacción en la mente, haz una pausa por un momento. En lugar de apresurarte a reprimirla, soportarla o aferrarte a ella, nota que ha surgido ahora y que ya está desapareciendo. Esa vigilia es el camino para no atormentar la mente.
Los pensamientos y emociones que surgen en la mente no son sustancias fijas, sino fenómenos que surgen y desaparecen momento a momento. Si luchamos por reprimirlos o soportarlos, el sufrimiento se repite. Cuando notamos claramente lo que ha surgido ahora y vemos el fluir del surgimiento y la desaparición, la mente sufre menos.