No te aferres al tiempo que fluye; descansa en la vigilia
A menudo decimos que el pasado ya pasó y el futuro aún no ha llegado, por eso debemos vivir bien este momento presente. Estas palabras ayudan mucho en la vida diaria, porque evitan que nos dejemos arrastrar por la preocupación y el arrepentimiento, y nos ayudan a cuidar el cuerpo y la mente de ahora.
Sin embargo, si miramos un poco más profundo, ni siquiera este momento presente es algo fijo que podamos retener. En el instante mismo en que lo llamamos ahora, ya ha seguido fluyendo y otro instante viene detrás.
Desde una mirada budista, el pasado, el futuro y el presente no se ven como entidades absolutas. El tiempo y el espacio también pueden ser conceptos que la mente capta y establece; vistos en profundidad, todos los fenómenos son vacíos y cambian sin cesar.
Esto no significa que debamos descuidar la vida de hoy. Más bien, mientras cuidamos bien el cuerpo y la mente en cada momento, necesitamos una conciencia despierta que no se aferre ni siquiera a ese momento.
Hoy también, intenta soltar por un momento el arrepentimiento por el pasado, la preocupación por el futuro e incluso el apego a lo que llamamos presente. Que este sea un día para mirar una mente tranquila, no sacudida dentro del tiempo que fluye, una mente despierta.
Como el pasado ya pasó y el futuro aún no ha llegado, es importante cuidar bien el ahora. Sin embargo, al mirar más profundo, incluso este momento presente no es fijo y sigue fluyendo. En lugar de aferrarnos al pasado, al futuro y al presente, que este sea un día de descansar en la mente despierta que percibe todo el flujo.