Las reacciones disminuyen cuando observamos el flujo de la mente
Observar cuidadosamente nuestra propia mente es la base de la práctica. Necesitamos ser capaces de notar qué pensamientos surgen ahora y hacia dónde fluyen, para que podamos cuidar la mente.
Los pensamientos se mueven sin parar. El problema no es que surjan pensamientos, sino que reaccionamos inmediatamente ante ellos, tomamos decisiones a partir de ellos y los convertimos en palabras y acciones.
Cuando observamos los pensamientos tal como son, se abre un pequeño espacio en el medio. Con ese espacio, podemos detener una reacción apresurada y mirar nuevamente hacia dónde se dirigen nuestras palabras y acciones.
La felicidad y la infelicidad también están profundamente conectadas con el flujo de la mente. Si no nos damos cuenta de nuestros pensamientos, nos dejamos llevar por el hábito. Pero si observamos con atención, podemos tomar una decisión diferente incluso en la misma situación.
Que hoy podamos observar el flujo de la mente tal como es y vivir un día consciente haciendo una pausa antes de reaccionar.
Los pensamientos siguen surgiendo, pero cuando los seguimos inmediatamente, nuestras palabras y acciones también se vuelven inestables. Cuando observamos el flujo de la mente tal como es, aparece un espacio entre las reacciones. Que hoy sea un día de toma de conciencia, observando atentamente nuestra propia mente.