Mirar pensamientos con una mente como el mar
La conciencia atenta es la mente despierta a las cosas tal como son, antes de juzgar o reaccionar. Cualquier pensamiento que surja, no lo tomamos ni lo rechazamos de inmediato; notamos con claridad lo que está sucediendo ahora.
Cuando miramos la mente en silencio, innumerables pensamientos surgen de algún lugar, permanecen por un momento y luego vuelven a desaparecer. Los pensamientos siguen surgiendo y pasando, y una y otra vez tomamos conciencia de ese flujo.
En ese punto surge esta pregunta: ¿qué tan profunda, grande y amplia debe ser nuestra mente para contener todos estos pensamientos y emociones?
Esa mente puede compararse con el mar. Incluso cuando mucha agua fluye hacia él, el mar no se desborda fácilmente. Una mente amplia y profunda es igual. Aun cuando surgen pensamientos y emociones, puede permanecer tranquila sin ser arrastrada por ellos.
Hoy también, practica una mente como el mar. Aunque los pensamientos y las emociones vayan y vengan como olas, obsérvalos y pasa el día con una mente amplia y tranquila.
La conciencia atenta es la mente despierta a las cosas tal como son, sin juzgar ni reaccionar. Cuando miramos la mente, vemos innumerables pensamientos que surgen y desaparecen. Así como el mar no se desborda aunque reciba mucha agua, con una mente amplia como el mar podemos permanecer tranquilos, sin ser sacudidos por pensamientos y emociones.