Cuando la mente no vacila, el mundo se ve correctamente
Cuando la mente no oscila de un lado a otro, podemos ver correctamente la belleza del mundo. Cuando la mente se sacude, el mismo mundo hace surgir primero quejas, comparaciones, juicio discriminador y apego. Pero cuando la mente está firme, la vida tal como es comienza a mostrarse de nuevo.
Seung Sahn Sunim enseñó con este espíritu: cuando la mente no vacila, vemos la belleza de este mundo y comprendemos que este mundo ya es verdad. Esto no significa que la verdad exista solo en un lugar especial. Montañas y agua, flores y viento, una palabra o una acción cotidiana se revelan como lugar del Dharma cuando la mente está clara e inmóvil.
En Korean Seon, el despertar a veces se expresa con palabras muy comunes e inesperadas. Ante la pregunta “¿Qué es Buda?”, un maestro Seon puede señalar un objeto ordinario justo delante de los ojos. Esta enseñanza muestra que Buda no es un objeto especial y lejano, sino que puede revelarse aquí y ahora, en este lugar tal como es.
Que hoy no culpemos a la mente vacilante. Notemos esa vacilación, no nos dejemos arrastrar por pensamientos y emociones, y veamos la verdad dentro de la vida tal como es.
Cuando la mente vacila, el mundo también parece vacilar; cuando la mente está quieta, todo en la vida cotidiana aparece como Dharma. Surgen pensamientos y emociones, pero no dejarnos arrastrar por ellos es práctica. Que hoy notemos la vacilación y vivamos manteniendo nuestro centro.