Permanece en la conciencia, pero no te aferres a ella
La conciencia aprendida en la práctica intensiva no debe quedarse sólo dentro de la sala de práctica. No perder la respiración cuando viene y va, y ver las sensaciones corporales surgir y desaparecer, son un buen entrenamiento para despertar la mente.
Sin embargo, si nos aferramos sólo a la conciencia, ésta se convierte en otro apego. El camino del practicante es ser consciente sin estar limitado por esa conciencia y utilizar esa sabiduría correctamente en nuestras palabras y acciones en la vida diaria.
No podemos vivir evitando todo estímulo externo. Lo que importa, por tanto, no es reaccionar inmediatamente cada vez que llega un estímulo, sino notar los cambios en cuerpo y mente y recuperar la ecuanimidad.
Que hoy no pierdas de vista las sensaciones y estados de ánimo que surgen, y que vivas el día con la sabiduría que no se aferra a ellos.
Si nos aferramos solo a la conciencia, esta se convierte en otro apego. El camino del practicante es estar consciente sin quedar atado a ella y usar esa sabiduría correctamente en las palabras y acciones diarias. No podemos evitar todos los estímulos externos; por eso importa notar los cambios del cuerpo y la mente y recuperar la ecuanimidad, en vez de reaccionar de inmediato.