La mente pura es como el espacio vacío
Cuando miramos el espacio vacío, vemos muchas apariencias. Vemos el cielo despejado, las nubes y la niebla. A veces parece oscuro, y a veces parece teñido de rojo. Pero esos colores y formas no son el espacio vacío mismo.
El espacio vacío contiene todas esas apariencias, pero no queda manchado por ellas. El espacio vacío no se vuelve turbio porque se acumulen nubes, ni aparece de nuevo porque la niebla se disipe. El espacio vacío simplemente permanece como espacio vacío.
Nuestra mente original es igual. Surgen pensamientos, pasan emociones y aparecen discriminaciones de agrado y desagrado, pero eso no es la mente original misma. Al ver las muchas condiciones y funciones que aparecen en la mente, las aferramos como “yo”, pero el lugar original de la mente pura es mucho más amplio y tranquilo que eso.
Con los nombres y el lenguaje ocurre lo mismo. Explicamos con palabras, ponemos nombres y estudiamos escuchando charlas del Dharma. Pero las palabras y los nombres son solo medios hábiles que señalan la verdad; no son el despertar mismo. Así como el espacio vacío no puede contenerse plenamente en palabras, el mundo del despertar tampoco puede revelarse por completo solo mediante el lenguaje.
Esto no significa que las palabras y las charlas del Dharma sean innecesarias. La enseñanza del Buda se transmite mediante el lenguaje, pero su sentido va más allá del lenguaje. Cuando un dedo señala la luna, no debemos mirar solo el dedo, sino ver la luna. Del mismo modo, cuando escuchamos una charla del Dharma, no debemos quedarnos solo en las palabras, sino ver el lugar de la mente al que esas palabras apuntan.
Los pensamientos y las emociones van y vienen como nubes. Las discriminaciones y los nombres surgen y desaparecen como niebla. Pero la mente original que ilumina todo eso es amplia y pura como el espacio vacío.
Que hoy no quedemos atrapados por los pensamientos y emociones que surgen, que no permanezcamos solo en nombres y palabras, y que pasemos el día mirando la mente original, amplia y pura como el espacio vacío.
Aunque aparezcan nubes y niebla en el espacio vacío, el espacio vacío mismo no queda manchado. Del mismo modo, los pensamientos y emociones surgen en la mente, pero la mente original no queda manchada por esas condiciones. Las palabras y los nombres son medios hábiles que señalan la verdad; no son la verdad misma. Que hoy no quedemos atrapados por la discriminación, sino que miremos la mente pura, como el espacio vacío.