Palabra de hoy

Cuando buscamos la mente atribulada, no hay nada fijo a lo que agarrarnos

2026 . 02 . 22

Cuando Huike dijo que su mente no estaba en paz, Bodhidharma le dijo que trajera esa mente. La historia cuenta que, cuando Huike la buscó y no pudo encontrarla, Bodhidharma dijo: “Ya he pacificado tu mente.”

El sufrimiento ciertamente se siente. Sin embargo, cuando buscamos con precisión esa mente atribulada, no podemos captarla como una cosa fija. Muchos pensamientos, emociones, recuerdos y reacciones se reúnen y sólo aparecen como sufrimiento.

Esto no significa que debamos negar que el sufrimiento existe. Más bien, Hyedal-sunim nos está diciendo que no lo inflemos hasta convertirlo en “algo que me atormenta por completo”, sino que miremos con calma y veamos su falta de sustancia fija y la forma en que funciona.

Hoy, cuando surja una mente atribulada, no la retengas ni la hagas más grande. Búscala en silencio, ilumínala con la conciencia y deja que la mente se asiente en calma.

Cuando miramos profundamente en la mente atribulada, no hay una sustancia fija a la que aferrarnos.

El sufrimiento ciertamente se siente. Pero cuando buscamos esa mente atribulada, no podemos captarla como una cosa fija. No negamos el sufrimiento; vemos con calma su falta de sustancia fija y cómo funciona.

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Cuando buscamos la mente atribulada, no hay nada fijo a lo que agarrarnos
Cuando buscamos la mente atribulada, no hay nada fijo a lo que agarrarnos caricatura
El protagonista sostiene una nube oscura de sufrimiento.
Hyedal-sunim dice: “Pon esa mente en tu mano.”
Cuando miran de cerca, la nube se adelgaza.
No niegan el sufrimiento, pero lo iluminan discretamente.
Sólo quedan una brisa clara y una sonrisa pacífica.