Cuando buscamos la mente atribulada, no hay nada fijo a lo que agarrarnos
Cuando Huike dijo que su mente no estaba en paz, Bodhidharma le dijo que trajera esa mente. La historia cuenta que, cuando Huike la buscó y no pudo encontrarla, Bodhidharma dijo: “Ya he pacificado tu mente.”
El sufrimiento ciertamente se siente. Sin embargo, cuando buscamos con precisión esa mente atribulada, no podemos captarla como una cosa fija. Muchos pensamientos, emociones, recuerdos y reacciones se reúnen y sólo aparecen como sufrimiento.
Esto no significa que debamos negar que el sufrimiento existe. Más bien, Hyedal-sunim nos está diciendo que no lo inflemos hasta convertirlo en “algo que me atormenta por completo”, sino que miremos con calma y veamos su falta de sustancia fija y la forma en que funciona.
Hoy, cuando surja una mente atribulada, no la retengas ni la hagas más grande. Búscala en silencio, ilumínala con la conciencia y deja que la mente se asiente en calma.
El sufrimiento ciertamente se siente. Pero cuando buscamos esa mente atribulada, no podemos captarla como una cosa fija. No negamos el sufrimiento; vemos con calma su falta de sustancia fija y cómo funciona.